El día en el que todo terminó..

Y aunque uno mismo quiera retrasar el momento del final, éste termina por llegar, de forma irremediable. No hay que estar triste aunque el corazón llore pues como bien dice el refrán “Cuando una puerta se cierra, una ventana se abre”.

Lo que acabó es porque debió ser así, por lo que no culpes a la vida de tu dolor. Más bien agradece que el dolor acabará del mismo modo que acabó lo que te produjo ese daño.

Seguir adelante con tu vida muestra que eres mucho más fuerte de lo que tú mismo te crees pues la fortaleza que habita en tu interior es real.

despedida

Es más fácil quedarse que marcharse. Marcharse sin querer hacerlo es de valientes, de personas con mucho coraje. Luchar contra uno mismo es una de las cosas más difíciles que tendrás que hacer. Pero seguro que con el transcurso de los años, echarás la mirada hacia atrás y te dirás “Fui valiente porque me fui, y ese fue el día en el que todo terminó…

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